viernes, 26 de junio de 2009

Un par de dibujos


2 comentarios:

Carlos Alberto Arellano dijo...

Este dibujo me recuerda a un ángel con botas del que me habló, en una lejana y triste tarde de invierno en Buenos Aires, el padre de mi padre. Ese ángel (que ya no existe) vivió cinco o seis años en el jardín de mi abuela, entre las dos higueras grandes. Nunca lo vi. Nunca escuché sus pasos o su respiración o sus ronquidos a la medianoche. Ni siquiera pude ver su sombra o el destello de sus ojos al atardecer. Y mi abuelo (que yo recuerde) nunca más me habló de él.

Saludos.

altamirano dijo...

la felicidad de dibujar